lunes, 7 de noviembre de 2011
PREPARANDO LA JORNADA DE LA IGLESIA DIOCESANA: HISTORIA DE NUESTRA ARCHIDIÓCESIS
Hoy presentamos la historia de la iglesia compostelana, que la pondemos leer AQUÍ
domingo, 6 de noviembre de 2011
sábado, 5 de noviembre de 2011
viernes, 4 de noviembre de 2011
PREPARANDO EL MAGOSTO SOLIDARIO: PICADO DE CASTAÑAS
Ayer tuvo lugar en la casa de la parroquia de Ares el picado de castañas, para el Primer magosto solidario, que se dedicará a la ONG Ecodesarrollo Gaia, que trabaja con proyectos en Senegal. El magosto es el tradicional que organiza el ayuntamiento, pero este año corre a cargo del colectivo vecinal Ares solidario (entre los que se encuentra el párroco), que lo destinan a este fin. Se picaron en total 300 k. de castañas en una tarde. (Fotos: Yolanda Castro)
jueves, 3 de noviembre de 2011
AYUDA A LA CASA DE ACOGIDA DE MUJERES MALTRATADAS DE FERROL
El grupo de vecinos "Ares solidario" ha comenzado ayer miércoles una campaña para recoger útiles de aseo y alimentos para la casa de acogida de mujeres maltratadas de Ferrol, la cual está en estado precario. En diversos establecimientos de la villa y en la sacristía se han colocado unas cajas para que los que deseen puedan depositar en ellos los productos. También hoy a las once y media de la mañana habrá una rueda de prensa en el Ayuntamiento, para presentar el primer magosto solidario, que tendrá lugar el próximo sábado.
miércoles, 2 de noviembre de 2011
martes, 1 de noviembre de 2011
1 DE NOVIEMBRE: SOLEMNIDAD DE TODOS LOS SANTOS
SEGUNDO TEXTO DEL OFICIO DE LECTURA DE LA SOLEMNIDAD
San Bernardo, abad
Sermón 2 (Opera Omnia, ed. cisterc, 5 [1968], 364-368)
¿De qué sirven a los santos nuestras alabanzas, nuestra glorificación, esta misma solemnidad que celebramos? ¿De qué les sirven los honores terrenos, si reciben del Padre celestial los honores que les había prometido verazmente el Hijo? ¿De qué les sirven nuestros elogios? Los santos no necesitan de nuestros honores, ni les añade nada nuestra devoción. Es que la veneración de su memoria redunda en provecho nuestro, no suyo. Por lo que a mí respecta, confieso que, al pensar en ellos, se enciende en mí un fuerte deseo.
El primer deseo que promueve o aumenta en nosotros el recuerdo de los santos es el de gozar de su compañía, tan deseable, y de llegar a ser conciudadanos y compañeros de los espíritus bienaventurados, de convivir con la asamblea de los patriarcas, con el grupo de los profetas, con el senado de los apóstoles, con el ejército incontable de los mártires, con la asociación de los confesores con el coro de las vírgenes, para resumir, el de asociarnos y alegrarnos juntos en la comunión de todos los santos. Nos espera la Iglesia de los primogénitos, y nosotros permanecemos indiferentes; desean los santos nuestra compañía, y nosotros no hacemos caso; nos esperan los justos, y nosotros no prestamos atención.
Despertémonos, por fin, hermanos; resucitemos con Cristo, busquemos los bienes de arriba, pongamos nuestro corazón en los bienes del cielo. Deseemos a los que nos desean, apresurémonos hacia los que nos esperan, entremos a su presencia con el deseo de nuestra alma. Hemos de desear no sólo la compañía, sino también la felicidad de que gozan los santos, ambicionando ansiosamente la gloria que poseen aquellos cuya presencia deseamos. Y esta ambición no es mala, ni incluye peligro alguno el anhelo de compartir su gloria.
El segundo deseo que enciende en nosotros la conmemoración de los santos es que, como a ellos, también a nosotros se nos manifieste Cristo, que es nuestra vida, y que nos manifestemos también nosotros con él, revestidos de gloria. Entretanto, aquel que es nuestra cabeza se nos representa no tal como es, sino tal como se hizo por nosotros, no coronado de gloria, sino rodeado de las espinas de nuestros pecados. Teniendo a aquel que es nuestra cabeza coronado de espinas, nosotros, miembros suyos, debemos avergonzarnos de nuestros refinamientos y de buscar cualquier púrpura que sea de honor y no de irrisión. Llegará un día en que vendrá Cristo, y entonces ya no se anunciará su muerte, para recordaros que también nosotros estamos muertos y nuestra vida está oculta con él. Se manifestará la cabeza gloriosa y, junto con él, brillarán glorificados sus miembros, cuando transfigurará nuestro pobre cuerpo en un cuerpo glorioso semejante a la cabeza, que es él.
Deseemos, pues, esta gloria con un afán seguro y total. Mas, para que nos sea permitido esperar esta gloria y aspirar a tan gran felicidad, debemos desear también, en gran manera, la intercesión de los santos, para que ella nos obtenga lo que supera nuestras fuerzas.
ORACIÓN
Dios todopoderoso y eterno, que nos has otorgado celebrar en una misma fiesta los méritos de todos los santos, concédenos, por esta multitud de intercesores, la deseada abundancia de tu misericordia y tu perdón. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




