jueves, 27 de noviembre de 2008

SOBRE LA RETIRADA DE CRUCIFIJOS O EL MUNDO AL REVÉS

   Hoy traigo dos escritos enviados ayer a la Voz de Galicia,  sobre la cuestión de la retirada de los crucifijos de los colegios públicos. Son de interesante lectura ambos para la reflexión y para que saquemos las conclusiones oportunas. Y lo hago en la fiesta de la medalla Milagrosa, donde se nos invita a reflexionar sobre el sentido de los objetos religiosos y de piedad para los cristianos.
Opinión
 Alcalde de Ares y miembro del grupo Cristianos Socialistas del PSOE: No es lo que se ve, sino cómo se mira
Autor:
Julio Iglesias
Fecha
26/11/2008 
Un juzgado obliga a un colegio público a retirar sus crucifijos, tras la queja de unos padres, ya que mantenerlos conculca los derechos a la igualdad y libertad de conciencia. Alude a la laicidad y neutralidad del Estado, subrayando que la libertad religiosa es especialmente sensible en el ámbito educativo, porque en la fase de formación de la personalidad de los jóvenes la enseñanza influye decisivamente en su futuro comportamiento; y si bien reconoce que la presencia de un crucifijo ni es enseñanza religiosa ni supone proselitismo, concluye que su permanencia vulnera tales derechos por implicar la aconfesionalidad, la neutralidad del Estado frente al hecho religioso, por el que nadie puede sentir que el Estado le sea más o menos próximo que a otros conciudadanos.
Pero la Constitución, después de señalar que ninguna confesión tendrá carácter estatal, añade que los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia católica y las demás confesiones. ¿Qué significa que el Estado tendrá en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española, que mayoritariamente es católica? Lo que es igual, ¿por qué la Constitución cita expresamente a esta Iglesia? La respuesta es que España es un estado aconfesional, lo que solo supone que carece de religión oficial. Pues en España, a pesar de lo anterior, el Estado se obligó, por mandato constitucional, a tener en cuenta las creencias religiosas de su sociedad en general en su artículo 16.3 (pues las de cada español en particular ya se consideran en el 16.1), lo que le impone reconocer que las católicas ganan por goleada, por lo que nuestro Estado ni puede ser laico ni neutral, lo que tampoco es discriminatorio, pues lo único que prohíbe el artículo 14 es tratar desigual lo igual, pero no tratar desigual lo desigual, siendo palmario que lo mayor no es igual que lo menor. Conclusión: los crucifijos que hay en lo público no están ni para convencer, ni para convertir, ni para formar. Solo están para probar que nuestro Estado tiene en cuenta, por imperativo constitucional, las creencias religiosas de la sociedad española, mayoritariamente católica.?Quienes no lo quieran así, en vez de acudir a quien solo puede ser la boca que pronuncia sin torcer las palabras de la ley, tendría que ir al Parlamento para que cambie nuestra ley fundamental. Pero dicha reforma, como al afectar a derechos fundamentales tendría que tramitarse por la vía de su artículo 168 (que exige iniciativa de dos tercios de las Cámaras, su disolución, aprobación de la reforma por dos tercios de las nuevas y referendo de ratificación), les parece muy difícil. Y sí que lo es. Pero no por casualidad, sino porque toca los mismísimos cimientos del consenso constitucional. ¿O es que alguien es tan inocente como para creerse que la derecha consensuó un Estado laico en 1978, a solo tres años de la muerte de Franco? Aquí el consenso se construyó sobre dos renuncias: la de unos a un Estado confesional, y la de otros a uno laico. Y en este justo medio radica, de momento, nuestro Estado aconfesional no neutral. Nada más, pero tampoco menos.
Soy de izquierdas, por lo que intento limitarme a contar la verdad, me guste más o me guste menos, y a constatar que la intransigencia es más propia de la reacción.
Termino con una frase y un parecido. La frase me la dijeron hace algún tiempo: «Ben non fai, pero mal tampouco». Y el parecido se me antoja con la queja de aquel sacerdote que lanzaba improperios contra las mujeres que blanqueaban su ropa al sol a la vista de todos. Y es que hoy, como ayer, el problema sigue sin estar en las bragas, sino en la manera en la que algunos las miran.

CARTAS AL DIRECTOR

Incoherencia en los colegios religiosos
Vicente Nieto La Coruña Miércoles 26 de noviembre de 2008

   A estos católicos que se rasgan las vestiduras porque en un colegio público el juez ordena retirar los crucifijos, yo les preguntaría: ¿Por qué os molesta que lo retiren de un colegio público y cuando quien lo retira es un colegio religioso nadie dice nada? Sí, me refiero al Colegio de la Compañía de María de A Coruña, el cual ha retirado todos los crucifijos de sus aulas ante el silencio de la comunidad católica. Por favor, un poco de coherencia, que parece que a algunos solo les interesa armar barullo y fomentar la indignación cuando el fondo les da igual si hay crucifijos en las escuelas o no, lo único que importa es jalear.


...E COMO DIN OS NOSOS PAISANOS: "É O QUE HAI"...

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